1. Después del último pliegue y reposo, extiende la masa hasta formar un rectángulo de aproximadamente 60×30 cm. Corta triángulos de unos 10 cm de base.
2. Haz un pequeño corte en la base de cada triángulo y enrolla la masa desde la base hasta la punta, formando los croissants. Colócalos en una bandeja de horno forrada con papel de hornear, dejando espacio entre ellos.
3. Deja que los croissants reposen durante 1-2 horas a temperatura ambiente, o hasta que hayan doblado su tamaño.
4. Precalienta el horno a 200°C (392°F).
5. Pinta los croissants con huevo batido y hornea durante 15-20 minutos o hasta que estén dorados.
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